Vampire Weekend

Conciertos

19 abr 10 | Sergio Romero

Vampire Weekend

Madrid, 28 de febrero, Teatro-Circo Price

Al salir del concierto de Vampire Weekend, en mi boca sólo cabía una palabra: ¡Jo-der! (así, con exclamaciones y separada en dos sílabas). Mi excitación era el resultado de la efervescente hora y cuarto que el cuarteto neoyorquino me hizo pasar. Pero la sensación de ser testigo de la evolución de esta joven banda, como cuando uno presencia el nacimiento de un bebé y lo vuelve a ver a los tres años, es lo que más me sobrecogió. Todavía recuerdo el momento en el que ¿Pitchfork? lanzó la liebre con la noticia de que estos chicos estaban haciendo algo muy bueno. Después, recuerdo con gracia aquél concierto que ofrecieron en el Primavera Sound del 2007. Eran amateurs. Se les notaba que no tenían muchas tablas pero aún así defendieron su show con mucho brío. Ahora, venden discos como churros. Han llegado a ser número uno de ventas en su país y cuelgan el cartel de “entradas agotadas” allí donde van. En definitiva, Vampire Weekend se han convertido en un súper grupo. Por eso, no es extraño ver a más de mil personas en un excelente recinto como lo es el circo Price (equivalente a una pequeña plaza de toros), aguardando expectantes la salida de estos cuatro chavales.

 

Con la pistola bien cargada, Ezra Coenig y los suyos comenzaban el show disparando dos buenas bazas de “Contra” (XL, 2010): White Sky y Holiday. La ovación de un público entregado como pocas veces, se palpó desde el minuto uno del concierto, pero fue con Cape Cod Kwassa Kwassa, de su álbum de debut, con la que el concierto tomó la forma y la fuerza que determinaría el exquisito trabajo realizado en su primera visita a Madrid.

 

En cierto modo, y aunque las canciones de “Contra” estén a la altura de los hits de su debut, se notó que el público todavía no se había estudiado bien este segundo trabajo. A pesar de la emoción que brindaron temas como la oscura Taxi Cab, con el pertinente sonido de un chelo para la ocasión, o la acertadísima Diplomat’s Son (el sample de M.I.A benefició su versión de estudio), los momentos más álgidos vinieron de la mano de temas anteriores como A-Punk o One (Blake’s Got A New Face), donde la fuerza de una batería que sonó como una taladradora y el parpadeante juego de luces, nos trasladó a la discoteca más apetecible del momento. Cabe destacar la elección y el orden de los 19 temas que nos brindaron. Basando el repertorio en este segundo álbum que venían a presentar y, obviamente, alternando estas canciones con los hits de su debut, sorprendieron con Boston (incluída en su CD-R “Blue”), el regalo perfecto para los fans más acérrimos.

 

Por lo demás añadir que en esta montaña rusa de emociones, donde los momentos más bajos –si acaso los hubo- sirvieron para sobreponerse, el trío de pop-punk con su correspondiente sonido africano, supo despedirse de esta gira europea con una traca final de órdago: Horchata, la súper conga de Mansard Roof y Walcott fueron las tres elegidas para concluir con un show defendido desde un principio con una actitud y una energía más bien propia de quien lleva toda la vida sobre la tarima. Si en vez del domingo fuera viernes, más de uno hubiera dado comienzo de un fin de semana totalmente “vampírico”. ¡Qué vuelvan pronto!

 

Fotografía cedida por Heinekenpro.com (Autor:Carla Mir de Francia)

 

 

 

 

© 2008-2010 ilike magazine . Diseñado por Héctor Gómez    CONTACTA CON NOSOTROS