
Especiales
31 ene 10 | Roi Canda
Especiales: Los mejores discos internacionales del 2009: PRIMERA POSICIÓN
Entrevistamos a JOE HENRY, autor del mejor disco internacional del 2009 para ilike magazine
Este es el autor de nuestro número uno. Un músico de culto que junto a un buen nutrido grupo de excelentes músicos se ha sacado de la manga un disco que excava en las raíces del blues y el jazz de una manera tan dolorosa y sugestiva como para que pasase desapercibido para nosotros.
Antes de nada quería darte la enhorabuena por “Blood from Stars”. Me parece un disco sobresaliente. De hecho ha sido elegido por nuestro equipo como el mejor del año, y el tercero mejor de la década. Además, me parece tu mejor trabajo pero, ¿Es el disco que más satisfecho te ha dejado? Muchas gracias. Realmente estoy muy satisfecho con “Blood From Stars”, y creo que es mi mejor trabajo, aunque lo cierto es que siempre pienso lo mismo de mis distintos proyectos. Cuando escribo una nueva canción, siempre estoy convencido de que es lo mejor que he escrito. Puede que esté en un error, pero creo que, como artista, tienes que hallar la forma de que así sea.
¿Crees que has sacado lo mejor de ti mismo al igual que haces con quienes produces? Producir discos ajenos me sitúa en una posición estratégica que es difícil de alcanzar en mis propios trabajos, ya que influye el sentido de mi propio personaje y como está siendo representado; mi vanidad queda fuera. Pero con el paso del tiempo, me doy cuenta de que cada vez soy más capaz de aportar esa perspectiva. Estoy llegando a un punto en el que siempre estoy animando a otros artistas y preocupándome más de la propia canción en la que trabajo que de mí mismo. En “Blood From Stars” me siento más cerca de ese objetivo.
Podría decirse que, en “Blood From Stars”, las canciones tienen una estructura propia del blues, si bien se notan muchas influencias del jazz, folk, cabaret o incluso la bossa nova. Pero a pesar de tan diversas influencias, el disco tiene una unidad clara. No hablo de algo conceptual, sino de un nexo de unión. El hecho de tocar estructuras de blues es algo completamente deliberado. Creo que la repetición de ciertas líneas, seguidas por una respuesta, tiene mucha fuerza. Pero sólo hasta cierto punto, ya que no tenía ningún interés en tocar simplemente blues o dotar a mi música de esa tonalidad más de lo que suelo hacerlo habitualmente. Y digo esto teniendo en cuenta que procedo de una tradición folk que se nutre de canciones que, hasta cierto punto, se basan en el blues… Así que ese fue mi primer lenguaje. Lo cierto es que mis referencias procedían de poetas que, a su vez tomaban referencias del Blues, por lo que estas influencias vienen más de Langston Hughes, Kerouac o Allen Ginsburg que de Willie McTell o Leadbelly.
El verdadero nexo de unión entre los temas del álbum es la actitud de una serie de personajes que se topan con un muro y se tienen que plantear si saltarlo o hacerlo pedazos. Es decir, de alguna manera buscan la iluminación y la redención. Sin embargo, mientras en otros trabajos, como “Civilians”, se trata del mismo personaje pasando por los distintos escenarios que construye cada canción, en “Blood From Stars” comencé a percibir que había más de un personaje hablando, aunque todos ellos estuvieran enfrentándose al temor o la mortalidad. Así por ejemplo, no creo que el personaje que habla en “The Man I Keep Hid” sea el mismo que lo hace en Channel
Pienso que has cambiado tu forma de afrontar las canciones. Antes tenía la sensación de que siempre intentabas hacerlas tuyas, pero en “Blood from Stars” creo que te has dejado llevar por ellas, has dejado que ellas te posean a ti y no al revés. Tienes toda la razón. Mi mayor deseo es dejar que las canciones me posean, no al contrario. De alguna manera, lo que quiero es dejar de lado toda la vanidad, todo el conocimiento, para desaparecer dentro de cada canción. Creo que, tal vez, esa es la razón por la que escribo a través de un personaje en lugar de escribir abiertamente sobre mí mismo.
Otro hecho que llama la atención es el cambio de registro. Comparado con “Civilians” este es un disco mucho más electrificado y vibrante mientras que el anterior era más “desnudo”. A pesar de la transición estilística que hay de unos discos a otros (pienso que es algo natural, parte de una evolución), hay una seña de identidad que siempre está presente en tus trabajos. “Civilians” fue deliberadamente acústico. Quería que fuera más íntimo, que ahondara en las raíces. Sin embargo, sabía que “Blood From Stars” tenía que ser más eléctrico y confuso, y también menos educado, puesto que era lo que me pedían las canciones. Por otra parte, sí que veo la relación entre ambos trabajos, un paso que lleva de uno a otro, a pesar de que se trata de criaturas completamente diferentes. Es posible apreciar, o al menos así lo espero, un sentimiento de humanidad y compasión que actúa como nexo entre todos mis discos aunque, por debajo de esa especie de estandarte, los personajes tengan la libertad de ser tan problemáticos o tan llenos de problemas como todos nosotros, al fin y al cabo humanos, somos o estamos en uno u otro momento.
Jay Bellarose, David Plitch, Jason Moran, Patrick Warren o Marc Ribott son algunos de los mejores músicos de la actualidad. ¿Qué influencia tienen tus colaboradores habituales en ese “sonido Joe Henry”? Efectivamente son algunos de los mejores músicos vivos, y lo son porque, además de estar llenos de talento, siempre intentan iluminar las canciones sin hacerse notar, sin intentar dejar su marca salvo cuando es relevante para la música. Procuro trabajar siempre con el mismo núcleo de músicos y, a partir de ahí, añadir o quitar a alguno para, digámoslo así, cambiar la tonalidad de la luz. Suelo trabajar con músicos que, como David, Jay o Marc, no sólo saben perfectamente lo que ando buscando, sino que, además, aman el proceso que lleva a ese fin. De todas maneras aunque trabajamos muy duro juntos no solemos hablar de música. Todos sabemos el camino a seguir, y a todos nos gusta dejarlo aparcado para tomar una buena taza de café o un buen vino. (risas)
En la segunda pregunta hablábamos ligeramente de tu faceta de productor, por la cual eres muy reconocido. Solomon Burke, Elvis Costello, Ani DiFranco, Betty Lavette, Allen Toussaint, Loudon Wainwright III… todos ellos artistas con gran personalidad y un estilo muy marcado. Da la sensación, por tus trabajos en estos últimos diez años, que has aprendido muchas cosas de ellos y que ahora las pones todas en práctica. Procuro trabajar sólo con artistas –independientemente del estilo- que tienen una voz distintiva y un punto de vista muy personal. Ese es mi primer criterio y no me detengo en ver las influencias que tienen la música o el proceso en mí puesto que tengo la cabeza debajo del capó. Aunque también es imposible no dejarse influenciar por algo a lo que te dedicas en cuerpo y mente en un intenso, aunque breve, periodo de tiempo.
Siempre me alegra ver que cuando salgo de un proceso de producción algo del humo de otras personas se ha colado bajo mi puerta. Hay una cita de Kirkegaard que dice “el hombre que no puede ser seducido, no puede ser salvado”. Yo quiero las dos cosas.
Con el resurgimiento de la americana y los songwriters (aunque justamente tú te has ido alejando paulatinamente de ese movimiento) parece que ha vuelto a revivir el interés por las letras de las canciones. A pocos músicos contemporáneos se les reconoce ese status de poeta que tú sí has conseguido, aunque sé que reniegas de ello... A pesar de que escribo algo de poesía, me resisto a aceptar esa tendencia popular de ascender al rango de poeta a todo buen compositor. Me opongo porque no creo que las canciones se encuentren en planos diferentes a los poemas. Una buena canción tiene al menos tanto valor como un buen poema. Yo sería muy feliz si me consideraran un gran compositor, pero no puedo permitirme trabajar sólo para recibir esos halagos. Además la experiencia me dice que no siempre mis mejores composiciones son las más apreciadas, por lo que, definitivamente, no puedo dejarme guiar por aquellas personas que me consideran como tal.
La primera frase que pronuncias en “Blood from Stars” es “Nobody knows the man I keep hid”. Esa frase es la que marca todo el disco. Oscura, dramática y misteriosa. La búsqueda de respuestas tomando como partida las sombras que todo hombre tiene en su interior. No voy a discutírtelo. Todos tenemos una parte deliberadamente oculta y todos nos sentimos como impostores en alguna ocasión… Es un impulso muy humano querer revelar su verdadero yo, aunque sea algo doloroso. Además pensé que era una manera muy divertida de iniciar un disco.
Es curiosa tu relación con el jazz. No has hecho nunca un disco abiertamente jazzístico, pero en cambio sí se nota mucho la influencia que tiene en ti. Además, siempre te has rodeado de grandes músicos: Ornette Coleman, Brian Blade, Don Byron, Ron Miles, Brad Mehldau…. Ahora se ha unido también a ese nutrido grupo tu hijo, estudiante de jazz, con unos saxos esplendidos. ¿Qué ha aportado Levon a este disco que no pudieran aportar otros saxofonistas? Me gusta mucho el jazz pero no me interesa hacer un álbum de jazz. Estoy fascinado por un enfoque musical que no se basa en la perfección de una idea preestablecida, sino en una exploración en tiempo real. Me gusta que vengan músicos de ese estilo a mi casa y, por así decirlo, ver como reorganizan mis muebles. Levon es todavía muy joven – tan sólo tenía diecisiete años y medio cuando grabamos el disco – pero me encanta como se expresa con su instrumento, tanto como Jay o Marc con los suyos. Tiene un corazón enorme y una gran inteligencia, y cuando toca puedo escuchar el equilibrio entre esas dos cualidades. Además nuestra relación musical, al igual que me ocurre con Jay, es casi telepática por lo que fue un placer compartir estas canciones con él.
Y como consecuencia de esa influencia de la que hablamos y que ya se ha hecho presente en bastantes ocasiones ¿Algún día Joe Henry dará un giro definitivo hacia el jazz? Me encantaría producir mucho más jazz pero no puedo verme a mí mismo tratando de convertirme en un “músico de jazz”. Creo que es demasiado tarde para mí y sé porqué lo digo, pero no voy a fingir que es algo que me importa puesto que no me preocupa el género de lo que hago ni las etiquetas. Además todavía me sorprendo cuando las canciones me llevan en una dirección que no quería seguir…
Por último, me gustaría saber qué proyectos tienes para este próximo año; si ya tienes pensado cuándo volverás a entrar al estudio para grabar nuevas canciones. Mi experiencia como productor me ha llevado a ser bastante supersticioso a la hora de hablar sobre mi futuro, aunque te diré que continúo con el nuevo trabajo de Harry Belafonte, y que acabo de terminar el de Mose Allison (¡ambos tienen 82 años!). En enero comenzaré con la banda sonora de una película en la que Mickey Rourke encarna a un trompetista de jazz. A partir de marzo saldremos de gira por Estados Unidos y en Europa estaremos en mayo y junio. Respecto a las nuevas canciones, tengo un buen puñado de ellas, por lo que quizá en unos días decida encerrarme con ellas y ver lo que tienen que decirme sin la necesidad de tener ocho o nueve más, o de esperar el tiempo “obligatorio” de uno o dos años para grabarlas.
Muchas gracias por tu tiempo, Joe. Ha sido un auténtico placer realizar esta entrevista. Muchas gracias a ti, por tu tiempo, tu interés y tus inteligentes preguntas.
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